Organizar una boda en 2026 es un ejercicio de alta curaduría. La tendencia global, marcada por referentes editoriales como Vogue Novias, apunta hacia el "Lujo Silencioso": menos elementos, mejor ejecución, y una narrativa coherente en cada detalle (luz, música, flores, mesa).
Ya no buscamos salones abarrotados de decoración genérica. La novia moderna busca experiencias gastronómicas inmersivas, diseños de iluminación cálida que transformen la atmósfera y, sobre todo, un diseño floral que narre una historia personal. En 2026, también gana peso la logística invisible: cronogramas realistas, cadena de frío, y proveedores que entienden timing de fotografía. El ramo de la novia dejó de ser un accesorio para convertirse en la joya principal del ajuar, exigiendo flores exóticas y composiciones asimétricas.